Me Da Vergüenza

«Me Da Vergüenza», creo que es una frese que todos hemos dicho alguna vez, yo soy la primera.
Desde muy chica he sido muy tímida, vergonzosa y reservada. Tengo memoria de cantar desde los 7 – 8 años, pero mi familia dice que canto desde antes. Hasta los 10 u 11 años no me animaba a cantar frente a otras personas, ni siquiera mis hermanos, si me escuchaban por casualidad me ponía colorada o hasta me largaba a llorar. De a poco comencé a cantar en publico.
Cuando se trata de hablar en publico menos, pasar a dar testimonio, NO, me trabo, tengo miedo de que no se me entienda, de decir cosas sin sentido y el corazón empieza a latir a mil.

Y quizás te preguntes ¿Porque cuento esto? Después de hacer la publicación Amor Propio, el Señor puso en mi corazón lo siguiente. ¿Porque no lo hiciste antes? Mi respuesta era «Me da vergüenza» (¿Que va a decir la gente? ¿y si hago el ridículo? ¿Y si lo hago mal? ¿Y si se ríen de mi?) y mi mente se lleno de recuerdos de cuantas cosas no hice para la obra del Señor porque tenia vergüenza, de cuanto tiempo puse excusas por pensar en lo que dirán los demás y no puse a Dios en primer lugar.

¿De que tengo vergüenza? Fue cuando comprendí que todas esas oportunidades me las había dado Dios, que yo no las aproveché y que era Él quien quería usarme, que me daba miedo errar porque estaba poniendo la confianza en mis «talentos», «dones» o «habilidades» y no en quien me los dio.
Yo no soy la que hace las cosas, es Él, que me usa como instrumento para poder ayudar, hablar o guiar a otros. Yo también lo estoy aprendiendo.

Nuestro Padre nunca avergüenza a sus hijos, nos da la capacidad para cumplir con los planes que el tiene con cada uno de nosotros. Debemos recordar que dependemos de Él, que no podríamos hacer nada si no estuviera con nosotros y que todo lo que hacemos es para darle Gloria, para que otros conozcan de su amor, paz y ser luz en este mundo.
Si Dios te entregó un don o talento, úsalo de la forma que Él quiera, sos el instrumento/herramienta que el Señor quiere usar, deja que lo haga y que te perfeccione cada día.

Dios te bendiga mucho.
Atte: Yami.

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